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—Esta vez no erraré el tiro. —Alfonso lanzó el último dardo.

—Has perdido —se jactó Pedro —te he desplumado de nuevo. Págame, es tarde y me voy a dormir, la pesada de mi mujer llega mañana y tendré que levantarme pronto.

Alfonso lamentó en voz alta su derrota y sacó un pequeño fajo de billetes entregándoselo a Pedro. Se despidieron y marchó a su casa.

Telma le esperaba despierta. —¿Cómo ha ido?

—Bien, tu marido cree que me ha ganado otra vez y ya tenéis para llegar a fin de mes. Anda, ven aquí y déjame que te demuestre la puntería que tengo. ¿Lo repetiremos la semana que viene?

Telma se escondió bajo la sábana.

©Xisco Bonilla 2010

Publicado en el Blog «Pensamientos F»ugaces